Pasión Sin Igual

Dios siempre ha sido apasionado. De hecho, su pasión lo llevó a crear. En la eternidad antes de que existiera algo o alguien, aparte de Él, su pasión lo llevaba a tener una fiesta permanente entre el Padre, el Hijo y el Espíritu. Era una fiesta apasionada de amor entre las tres personas divinas. El amor del Padre hacia el Hijo era expresado por el Espíritu. De igual forma, la manifestación de amor del Hijo hacia el Padre era a través del Espíritu. De esta manera los tres se amaban y compartían su esencia el uno con el otro de forma permanente.

Llegó un momento donde el Padre hace una “pausa” dentro de la eternidad. Comparte una idea que se le ocurrió con el Hijo y el Espíritu. “¿Qué ustedes creen si creamos a alguien con quien podamos compartir lo que somos de una manera íntima y personal?”, dijo el Padre. “Pero tiene que ser,” continuó el Padre, “a nuestra imagen, visible y será nuestro objeto de amor a la máxima expresión. Será nuestra obra maestra.”

De repente el Hijo, completamente emocionado, le responde, “Papá, esa es una magnífica idea. Pero, tú no eres visible, ¿Cómo haremos a alguien visible de alguien invisible?” El Espíritu no queriendo quedar fuera del intercambio de vida entre el Padre y el Hijo interrumpe, “Lo haremos a la imagen tuya, Jesús. Después de todo, Tú eres el resplandor de nuestra gloria y la imagen exacta de nuestra sustancia.” Continuó el Espíritu, “Papá, tu hablas y yo tomo al Hijo para crear todas las cosas, incluyendo nuestro objeto de amor. Así todo tendrá el sello suyo, lo visible e invisible. La marca del Hijo estará presente en todas las cosas. Todo será de Él, por Él y para Él.”

El Padre se sobresaltó de la alegría, “¡Eso mismo es lo que había pensado, Espíritu! Es como si supieras lo que pienso,” mientras se lanzaba una carcajada. “Primero haremos,” continuó con entusiasmo, “aquellos seres que le servirán a nuestro objeto de amor.” Jesús lo interrumpe, “Papá, no olvides hacer el lugar donde nos encontraremos y uniremos con nuestra ‘obra maestra’. ¡Será extraordinario!¡Cómo lo voy a olvidar“, replicó el Padre, “cuando Espíritu está activo en nosotros como nunca antes.”

El ambiente que reinaba en todo Dios era de una alegría, emoción y expectativa divina que se extendería por toda la eternidad. El propósito eterno había nacido. Además, el tiempo estaba a punto de nacer en Aquel que destila pasión eterna y hace todas las cosas por Él y para Él .

En el principio creó Dios…

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